Parte 2

V. Sacrificio 8-10 – Sacrificio Superior.

 

En los próximos tres capítulos el autor toca cuatro temas varias veces por lo que puede ser un poco confuso el tratar de organizarlos bajo temas específicos. La repetición de estos temas no es circular sino más como una escalera espiral, el autor regresa a los 4 temas generales pero cada vez de manera más avanzada. 

 

  1. Un Santuario Superior (vv.8:1-5)
  • Este santuario no fue construido por hombres. En este pasaje, el autor compara el santuario en el que ministraban los sacerdotes levíticos con el santuario y tabernáculo verdadero

  • Este santuario tiene una localización superior. Jesucristo como nuestro sumo sacerdote no ministra desde un santuario terrenal sino un santuario celestial a la diestra del Padre. 

  • Este Santuario produjo un resultado superior. El primer versículo nos dice que Jesucristo está sentado a la diestra del trono, lo cual nos dice que el sacrificio fue una sola vez y suficiente por la eternidad como lo vamos a ver en el capítulo 10:14.

     

  1. Un Pacto Superior (vv.8:6-9:10)
  • Jesucristo es mediador de un mejor pacto. El Nuevo Pacto era necesario para cumplir la redención del pueblo de Dios. 

  • El Antiguo Pacto era un pacto incompleto. Cuando el autor menciona que el primer facto no era sin defecto, no significa que Dios había hecho un pacto defectuoso con Moisés, sino que era un pacto incompleto y como tal incapaz de cumplir lo que cumplió el Nuevo Pacto. 

  • ¿Que es nuevo en el Nuevo Pacto? El Nuevo Pacto es eficaz porque ofrece un nuevo poder, crea un nuevo pueblo y  es mediado por un nuevo sacerdote. (vv.8:10-12)

  1. Un Pacto Obsoleto (vv.9:1-10)
  • El Primer Pacto se enfocaba en un culto y santuario terrenal. (vv.9:1-5)

  • El Primer Pacto era mediado por un sacerdote terrenal (vv.9:6-7)

  • El Primer Pacto utilizaba sacrificios terrenales (vv.9:8-10)

  1. Un Sacrificio Superior (vv.9:11-10:18)
  • La Sangre Superior (vv.9:11-22). A diferencia de la sangre de los cabríos, la sangre de Cristo es eterna. En los versículos 18-22 el autor nos dice que la sangre es necesaria para el perdón y la purificación.  

  • Una Esperanza Superior (vv.9:23-28). Jesucristo entró a un lugar santo, el cielo mismo, y su sacrificio es suficiente. Nuestra esperanza está en el hecho que ya no hay sacrificio que sea necesario sino nuestro perdón fue consumado por Cristo mismo de una vez por todas. 

  • Un Sacrificio Superior (vv.10:1-18). El versículo 14 nos dice que “por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. A diferencia de los sacrificios en el antiguo testamento, el sacrificio de Cristo es suficiente no sólo para nuestra salvación sino también para nuestra santificación. 

VI. Cuarta Advertencia: Acérquense 10:19-39 – Entren a través del velo. 

 

Nos acercamos a Cristo con confianza (vv.19-25) Gracias al sacrificio de Cristo tenemos acceso al lugar santísimo. Nuestro sacerdote nos da acceso al lugar santísimo y nos santifica. El saber que tenemos entrada al trono de gracia fortalece nuestra fe. 

Nos acercamos a Cristo para no apostatar (vv.26-31) Aquí de nuevo el autor nos recuerda que hay quienes están en riesgo de apostatar aun dentro de la iglesia. Y nos recuerda que el pecado continuo y deliberado es una marca de la apostasía.


Nos acercamos a Cristo para perseverar (vv.32-39) En este pasaje vemos cómo el recordar lo que Dios ha hecho en el pasado (v.32) fortalece nuestra fe y nos ayuda a perseverar. De igual importancia es el conocer las promesas futuras que tenemos en Cristo que son nuestra recompensa (v.35). 


VII. Salón de la Fe 11 – Gran nube de Testigos. 

 

Luego de la advertencia en el capítulo 10, donde el autor nos invita a perseverar en Cristo, nos da ejemplos de los creyentes que creyeron las promesas de Dios y perseveraron. La vida de estos creyentes son ejemplos de fe y su propósito en hablar de ellos es animar a los lectores de la epístola a vivir una vida de fe y perseverancia. Pero antes de eso, el autor define lo que es la fe. 

 

  1. Definición de Fe (vv.1-2)
  • En los primeros dos versículos del capítulo 11, el autor define el concepto de la fe diciendo “la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” La fe de la que habla el autor aquí no es creer en fantasía ni tampoco es una fe, como la que vende el evangelio de la prosperidad, que cree que todo es posible sin considerar la voluntad de Dios.  La fe de la que habla el autor tiene como “objeto, base y origen” en nuestra relación con Dios como dice Herman Bavinck. 

  • Solo una fe que tiene como objeto y como origen la palabra y las promesas de Dios a su pueblo es suficiente para sostener al creyente de cara a la tragedia y a las dificultades de este mundo caído.  

  1. Los Héroes de la Fe antes del diluvio. (vv.3-7)

En esta sección el autor nos presenta a tres hombres muy especiales cada uno de ellos demostró su fe frente a la presión del mundo caído a su alrededor.

  • Abel (v.4).  En tan solo un versículo, el autor habla de la fe de Abel dos veces. Por su fe, Able vivió una vida de piedad que glorificó a Dios. Sin embargo su piedad no significó una larga vida. En su muerte, la fe de Abel todavía nos habla, porque a pesar de haber muerto hace miles de años, su fidelidad a Dios todavía nos da testimonio de que nuestro Dios es suficiente. 

  • Enoc (v.5-6) La vida y la muerte de Enoc también hablan de la gloria de Dios. Enoc nunca vio la muerte porque Dios lo trasladó al cielo. Lo que agradó a Dios no fue necesariamente la moralidad de Enoc en un mundo lleno de impíos (Judas 14-15) sino que Enoc confío en Dios y los buscó. En este pasaje el autor nos recuerda que sin fe es imposible agradar a Dios.  

  • Noé (v.7) Es otro ejemplo de fe ya que cuando el mundo entero era enemigo de Dios, Noé creyó a Dios y guió a su familia en obediencia. Pedro en su segunda carta llama a Noé un predicador de justicia (2 Pedro 2:5). 

  • Los Héroes de la Fe antes de Egipto (vv.8-22)

En esta sección el autor resalta la vida de Abraham. Empieza con varias cosas que decir de Abraham y luego su esposa Sara y luego habla de Isaac, Jacob y finalmente José.

  1. Abraham (vv. 8-19) El autor habla más de la fe de Abraham que de la fe de cualquiera de los demás creyentes mencionados en esta lista. La fe de Abraham fue probada muchas veces y a pesar de sus fallos morales, Abraham siempre creyó a Dios, por lo Santiago lo llama “amigo de Dios” (Santiago 2:23). 

  2. Sara (vv.11) Sara, la esposa de Abraham, también es mencionada por su fé a pesar de las veces que dudó a Dios. Lo cual nos recuerda que lo que importa no es el tamaño de nuestra fe sino el objeto de nuestra fe. 

  3. Isaac (v.20) , Jacob (v.21) y José (v.22). Cada uno de estos personajes es mencionado aunque no se dice mucho de ellos, sabemos que cada uno vivió por fe y fue sostenido por las promesas de Dios a Abraham y su descendencia. 

  1. Los demás Héroes de la Fe (vv.23-40)

    1. Moisés (vv.23-29).  Moisés es otro de los principales héroes de la fe. En este resumen de su vida es fácil ver como Moisés era un tipo de Cristo ya que se despojó de su realeza para vivir con su pueblo de esclavos. Con su vista puesta en la recompensa, Moisés nos recuerda cómo las tentaciones del mundo no se pueden ni comparar con la Gloria venidera que tenemos en Cristo. 

    2. Rahab (vv.30-31) Rahab y Sara son las únicas mujeres de las que se habla específicamente en este capítulo. La vida de Rahab es un recordatorio que nuestro pecado pasado no es obstáculo para ser redimidos por Dios. Rahab creyó en el Dios de Abraham y también le fue contado por justicia y en Santiago 2:25, Santiago la pone en el mismo nivel que Abraham. 

    3. Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. (vv.32-40) En esta sección el autor habla de muchos otros creyentes que a pesar de tener papeles muy diferentes en el Antiguo Testamento, todos tenía algo en común: a pesar de su flaqueza y debilidad, Dios los hizo fuertes y ellos perseveraron. 


VIII. Corran la Carrera 12 – No se desanimen.

En este capítulo el autor continúa animando a los hebreos a perseverar y correr la carrera de la fe. Y hace esto recordándonos de los sufrimientos de Jesus, el autor y consumador de nuestra fe. Luego nos recuerda que Dios disciplina a sus hijos porque los ama. Y finalmente nos invita a fortalecernos para que vivamos de una manera digna del evangelio.

  1. Jesús nuestro ejemplo y objeto de nuestra fe (vv.1-4) 
  • A pesar de que el autor nos dió una lista extensa de héroes de la fe, nuestra esperanza no viene de ellos. Solo la obra de Cristo en la cruz es suficiente para motivarnos en la perseverancia. 

  • Jesus es el autor y consumador de nuestra fe. Y solo cuando tenemos la mirada fijada en él es consumada nuestra fe. Sin la obra de Cristo, nuestro esfuerzo es en vano. Pero porque creemos que Cristo obró por nosotros, podemos descansar y confiar en él.   

  1. El amor y la disciplina de Dios. (vv.5-11)

  • Como hijos de Dios a veces experimentamos su amor a través de la disciplina. Dios, como buen Padre, disciplina a sus hijos. Como creyentes sabemos que nuestras pruebas y dificultades nunca son punitivas ya que Cristo pagó por nuestros pecados. 

  • Nuestras pruebas son muestras del amor de Dios que nos está disciplinando y formando de acuerdo a la imagen de Cristo. 

  1. Advertencia 5: Fortalezcanse (vv.12-17)

  • Aquí finalmente vemos la última exhortación de parte del autor a los Hebreos. Las verdades acerca del amor y la disciplina de Dios impacta la forma de vivir del creyente. 

  • El creyente no se rinde (vv.12-13) Las promesas de Dios nos alientan a perseverar y cambiar nuestra actitud frente a las dificultades. 

  • El creyente busca la santidad (v.14) Como creyentes no buscamos la santidad buscando convencer a Dios que merecemos su amor. La santidad y el amor al prójimo son el resultado directo del amor de Dios con nosotros.

  • El creyente ayuda a otros a perseverar (v.15) Como hijos de Dios sabemos que no corremos la carrera solos. Cuando el autor nos invita a asegurarnos que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios, asume que somos parte de una comunidad de fe. 

  1. Los dos montes (vv.18-29)

  • En esta sección, el autor contrasta nuestro destino en Cristo, Monte Sión, con el Monte donde el pueblo de Israel escuchó la voz de Dios. Nuestro destino no es un lugar terrenal sino un lugar celestial, la Nueva Jerusalem.

  • En Monte Sinaí, Dios enfatizó su santidad y trascendencia a través de la distancia y un espectáculo aterrador. En Monte Sión Dios enfatiza su inmanencia, gracia y su cercanía. 


IX. Instrucciones Finales 13

Como mencionamos desde el principio de la primera clase, el producto natural del estudio de la teología es una vida transformada. La Biblia no nos permite divorciar la doctrina de la práctica. Por eso, el autor termina su carta con el capítulo más práctico donde nos da instrucciones de cómo aplicar lo que acaba de explicar. 

  1. Los creyentes cuidamos de nuestro prójimo (vv.1-3)
  • Así como Cristo nos mostró amor cuando éramos extraños, de la misma manera el Evangelio nos lleva a cuidar de nuestro prójimo.

  • La hospitalidad es una de las marcas del creyente (v.1).

  • El creyente busca y sirve a quienes la sociedad abandona. 

  1. Los creyentes se cuidan de los peligros del mundo (vv.4-6) 

    • El creyente debe estar en guardia en contra de las estrategias del enemigo para causarnos tropiezos. Dos de los temas de los que menciona el autor, son todavía temas relevantes y aplicables a nuestra situación. 

    • Cuidado con la inmoralidad sexual (v.4).  El matrimonio es sagrado ya que es una representación de la relación de Dios con su iglesia. Sin embargo una distorsión de este regalo de Dios es una de las tentaciones más presentes en la vida del creyente. 

  • Cuidado con el amor al dinero (v.5) A pesar de que el dinero o las riquezas en sí no son malas, el amor al dinero si lo es. Cuando nos preocupamos mucho por nuestras necesidades materiales, estamos demostrando una falta de fe y dependencia de Dios. 

  1. Los creyentes saben a quién escuchar (vv.7-9, 17)

    • El creyente recuerda e imita a sus líderes (v.7) El autor instruye a los hebreos a que recuerden a sus líderes. En este caso, el recordar a sus líderes es aprender de su ejemplo e imitarlos. 

    • El creyente tiene discernimiento (.v9) Parte de la madurez del creyente es el identificar las doctrinas falsas y extrañas. Mientras más vamos creciendo en nuestro conocimiento de Cristo, más vamos creciendo en discernimiento. 

    • El creyente obedece a sus líderes (v.17) Es importante que como creyentes nos sometamos a quienes Dios ha puesto en autoridad sobre nuestras vidas. El creyente no se somete a su líderes porque los líderes sean más importantes o especiales, sino porque Dios pone en nuestras vidas a las personas que necesitamos. 

  1. Saludos finales (vv.18-25)

En el cierre de la carta, el autor da diversas instrucciones y saludos a la iglesia de los hebreos. 

  • El creyente ora por la iglesia (v.18) En este versículo el autor invita a los hebreos a orar por él y los líderes de la iglesia, lo cual nos sirve como ejemplo aún hoy.  

  • El creyente recibe instrucción y exhortación con humildad (vv.22) El autor está consciente que en nuestra carne es difícil recibir exhortación y corrección, sin embargo le pide a los lectores que reciban la carta con humildad. 

Bendición final (vv.20-21, 23-25) Las palabras de afecto que utiliza el autor para despedirse indican que hay una relación personal de amor entre el autor y quienes recibieron la carta. En Cristo tenemos familia a donde quiera que vayamos.

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