Parte 1

Como mencionamos en la clase pasada, el propósito del libro de Hebreos es el presentar al lector la supremacía y suficiencia de Cristo en la vida del creyente. La estructura del libro de Hebreos puede ser desglosada de muchas maneras y puede variar en la cantidad de detalle, sin embargo, dado al propósito de esta clase, vamos a utilizar la estructura presentada por Patrick Scheiner en su libro “ The Visual Word (La Palabra Visual)”. 

Estructura

 

  1. Revelación Superior 1:1-4

Cristo como la revelación superior.

  1. Ángeles 1-2

Superior a los ángeles.

Presten Atención 2:1-4

Estén en guardia

  1. Moisés 3-4

Superior a Moíses.

Tengan Cuidado 3:7-4:13

No endurezcan sus corazones.

  1. Sacerdote 5-7

Sumo sacerdote superior.

Maduren 5:11-6:12

Crezcan en la fe.

  1. Sacrificio 8-10

Sacrificio Superior.

Acerquense 10:19-39

Entren a través del velo.

  1. Salón de la Fe 11

Gran nube de Testigos.

  1. Corran la Carrera 12

No se desanimen.

  1. Instrucciones Finales 13

Contenido y Temas Teológicos

 
  1. Revelación Superior (1:1-4)

El autor de Hebreos empieza su carta con una descripción magistral de Jesucristo. Desde la primera oración el propósito es de presentar la supremacía de Jesucristo sobre todas las cosas, es obvio.

En esta breve introducción el autor nos presenta a Cristo en todo su esplendor. En tan solo 3 oraciones vemos la supremacía de Cristo en su papel como profeta, como sumo sacerdote y como el rey a la diestra del Padre. El resto del argumento fluye de las ideas introducidas en esta corta introducción. 

Cristo como profeta (vv.1-2)

En estos 2 primeros versículos, el autor nos presenta a Jesucristo como Profeta ya que nos recuerda que en el Antiguo Testamento, Dios habló a su pueblo en muchas ocasiones y de muchas maneras por los profetas. 

La audiencia original, al ser Hebreos, sabían que las Escrituras del Antiguo Testamento eran la palabra de Dios. Así que el autor empieza su carta comparando a Cristo con las escrituras antiguas y les recuerda que la revelación de Jesucristo es superior a las sagradas escrituras. Jesucristo no solo es superior a la revelación del Antiguo Testamento sino también la complementa, ya que en él la culminación y el objeto de las sagradas escrituras. 

Vale la pena notar que el autor asume que la audiencia original considera que la ley y los profetas (El Antiguo Testamento) son inspiración divina. En este pasaje, vemos como el autor explica que Jesús es la continuación y culminación de lo que ellos ya consideran la Palabra de Dios. 

Cristo como sacerdote (vv.3)

En el versículo 3, el autor introduce por primera vez el concepto de Jesucristo como sumo sacerdote. Como ya dijimos antes, y como veremos más adelante, el sacerdocio de Cristo es uno de los temas principales de la epístola. El autor nos dice que Cristo llevó “a cabo la purificación de pecados” que era parte de lo que hacían los sacerdotes en el templo.

Cristo como rey (vv.3-4)

Aquí de nuevo vemos cómo el autor presenta rápidamente otro de los conceptos principales de la carta a los Hebreos, la superioridad y autoridad de Jesucristo como rey. Luego de purificar  los pecados de los hijos de Dios, “el Hijo se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”

 


  1. Angeles 1-2 – Superior a los ángeles.

En esta sección el autor nos introduce la idea que Jesucristo en su supremacía es superior a los ángeles. Para demostrar esto, utiliza diferentes porciones de Salmos los cuales eran conocidas por la audiencia original, ya que en ese entonces los hebreos memorizaban las escrituras en el templo. En varias ocasiones vemos en la Biblia, que los ángeles son seres tan impresionantes, que la reacción natural de la gente era intentar adorarlos. Sin embargo en cada ocasión los mismos ángeles no lo permitían ya que solo Dios es digno de adoración. 

 

  1. Jesús es superior a los ángeles porque es el Hijo de Dios (vv.4-5)*

El autor, para demostrar cómo Cristo es superior a los ángeles, cita el Salmo 2:7 y 2 Samuel 7:14. En ese entonces los hebreos que aún no conocían a Jesus habrían asociado el título de Hijo con el Rey David. Sin embargo el autor nos ilustra con estos pasajes la relación de Dios Padre con Dios Hijo.

  1. Jesús es superior por los ángeles lo adoran (vv.6)*

En el versículo 6 el autor cita un pasaje de Deuteronomio (32:43) para mostrar que los ángeles adoran al Hijo de Dios, lo cual significa que Cristo es superior a los ángeles. 

  1. Jesús es Rey y tiene autoridad sobre los ángeles (vv.7-9, 13-14)*

En los versículos 8-9, el autor cita el Salmo 45:6 y lo aplica a Jesús “Tu trono, oh Dios…” 
En el versículo 13, cita el Salmo 110:1 y nos recuerda que Cristo está sentado a la diestra del Padre. 
En los versículos 7 y 14, al citar el Salmo 104:4, nos muestra que Cristo tiene autoridad sobre los ángeles, y los envía como ministros para servir a quienes hemos heredado la Salvación. 

  1. Jesús es el creador de todas las cosas (incluyendo los ángeles) (vv.10-12)

Aquí el autor cita el Salmo 102:25-27 para mostrar que Jesús estuvo presente al principio como creador de todas las cosas. 
Al contrastar al Creador con la creación, el autor demuestra que Jesús es superior a todas las cosas y reina con autoridad.  

  1. Primera advertencia: Presten Atención (2:1-4) – Estén en guardia

Como mencioné en la clase de introducción la carta a los hebreos, a pesar de ser muy rica y profunda en su teología, es una carta con un enfoque pastoral. Estos 4 versículos al principio del segundo capítulo funcionan como la aplicación de lo que nos acaba de decir el autor. Es la primera de las 5 advertencias que vamos a encontrar en la carta. 

Es importante que recordemos que la teología siempre tiene implicaciones para nuestra forma de vivir. En este pasaje, el autor nos advierte que estemos en guardia. Nos exhorta a que no nos desviemos de lo que hemos oído (v.1). Cómo seres humanos, tenemos la tendencia a distraernos y a desviarnos de lo que es más importante, en este caso, el evangelio. 

¿Por qué no debemos desviarnos? Porque como nos dice el autor  (vv.2-3), nuestro Dios es justo y así como juzgó a quienes rechazaron el mensaje de salvación en el Antiguo Testamento, cuanto más va a juzgar a quienes rechazan el mensaje superior de salvación que tenemos en Cristo.

El mensaje de salvación que tenemos en Cristo no sólo es verdad, sino también es claro ya que fue proclamado por él mismo, confirmado por los apóstoles (quienes lo oyeron) y confirmado por el Espíritu Santo (por las señales, prodigios y los dones que fueron repartidos).

  1. Jesús es superior a pesar de su humanidad (vv 2:5-18)
  • En esta sección vemos que el autor defiende que Jesús es superior a los ángeles a pesar de su encarnación.  Y vemos 4 razones por las cuales su encarnación era necesaria.

    • En su humanidad Jesucristo pudo recuperar el dominio sobre la creación que el ser humano perdió en Génesis 3. (vv.5-9)

    • Su humanidad le permitió llevar a muchos hijos a la gloria (vv.10-13)

    • En su humanidad nos libró de la muerte y desarmó a Satanás. (vv.14-16)

    • En su humanidad Cristo es el Sumo Sacerdote que se identifica con su pueblo en su debilidad. (vv.17-18)


III. Moisés 3-4 – Superior a Moíses.

El tercer capítulo de la epístola marca una nueva sección que avanza el argumento central de la Superioridad de Cristo sobre todas las cosas. Después de haber comparado a Jesús con los ángeles, quienes son un tipo de mediador, en los próximos dos capítulos, el autor de Hebreos compara a Moisés, otro mediador, con Jesús.  Es casi imposible exagerar cuanto los hebreos veneraban a Moisés por lo que el autor es muy cuidadoso al explicar su argumento. 

  1. Moisés como servidor en la casa (vv.3:2-5)
  • Si Jesús es superior a Moisés no es porque Moisés no fuera un hombre digno de gloria. El autor describe a Moises como un siervo fiel en la casa de Dios. 

  • El término siervo (οἶκος) en el lenguaje original no se refiere a un esclavo sino a un servidor en una posición privilegiada. 

  • Vale la pena resaltar que el hecho que el autor dice que la posición de Moisés eran “en” la casa en contraste al Hijo “sobre” la casa.

  • La casa se refiere no necesariamente a un edificio, sino a un hogar o una familia, la familia de Dios. 

  • Moisés fue un siervo fiel en la casa de Dios y fue digno de gloria. 

  1. Jesús como hijo sobre la casa  (vv.3:2-5)
  • El autor se refiere a Jesús como el “Apóstol y Sumo sacerdote de nuestra fe”. Jesucristo es nuestro mediador y un mejor mediador que Moisés. 

  • El Apóstol habla al hombre en nombre de Dios, el Sumo Sacerdote habla a Dios en nombre del hombre.

  • Jesus no solo está en la casa sino sobre la casa. Únicamente gracias a su sacrificio en la cruz es que formamos parte de la familia de Dios.

  1. Nuestra posición en la casa (vv. 3:1)
  • Este capítulo habla también de nuestra posición en la casa. Cuando hablamos de estos temas teológicos es fácil olvidar que nosotros también formamos parte de esta casa, la familia de Dios. 

  • Somos hermanos y hermanas. El autor se refiere a nosotros como hermanos santos. Quienes estamos en Cristo somos parte de una familia santa. Una familia que trasciende fronteras y el tiempo. 

  • Somos santos. El autor se refiere a los hebreos como hermanos (ἅγιο) lo cual nos recuerda de la posición privilegiada que tenemos en Cristo. El nos hizo santos.

  • Somos participantes del llamamiento celestial. En Cristo no solo tenemos una familia nueva sino también una nueva ciudadanía en el cielo. 

“¡Cuando nos volvemos cristianos, nuestras vidas se identifican tanto con Cristo que lo que se dice de Cristo (muerto, sepultado, resucitado, exaltado y revelado en gloria) se dice también de nosotros! Lo que es verdad de Cristo es verdad de nosotros. Lo que pertenece a Cristo nos pertenece a nosotros.”

  1. Segunda Advertencia: Tengan Cuidado 3:7-3:19 – No endurezcan sus corazones. 

Al recordar a Moisés al principio del capítulo, el autor recuerda a la generación que salió de Egipto y le parece oportuno hacer su segunda advertencia: No endurezcan sus corazones. 

En su advertencia, el autor cita de nuevo un pasaje de los Salmos, en este caso cita el Salmo 95:7-8. Al citar este pasaje, el autor, reta a los hebreos a examinar sus corazones para asegurarse que su fe sea verdadera. La perseverancia de nuestra fe es evidencia de un conocimiento genuino de Cristo. 

Vale la pena resaltar que hay varios pasajes en el libro de Hebreos que se utilizan como prueba que el creyente puede perder su salvación. Esto sin embargo, como vamos a ver más adelante no es así. 

La advertencia del autor no es a los creyentes que estén en riesgo de perder su salvación sino para aquellos que por estar cerca de las cosas de Dios asumen que su fe es verdadera y se rehúsan a examinarla. 

Dentro de la misma exhortación, el autor también reitera la supremacía de Cristo sobre Moisés al exhortarnos a buscar el reposo que nos ofrece Cristo que es superior al reposo que recibieron los israelitas al salir de Egipto. 

Este reposo del que habla requiere esfuerzo.

 

Estos 2 capítulos presentan verdades que sirven para animar al creyente a perseverar frente a las dificultades de este mundo. 

  1. Jesús ofrece un reposo superior al de Moisés (4:1-11)
  • Como veremos en el siguiente punto, el autor advierte a los hebreos que no endurezcan sus corazones para que puedan entrar en el reposo de Dios. 

  • Canaán vs el Cielo. Cuando Dios utilizó a Moisés para liberar al pueblo de Israel, Dios les ofreció Canaán (la Tierra Prometida) como un lugar de reposo. En Cristo nosotros tenemos una promesa de Reposo superior. El reposo que encontramos en Cristo no es un lugar geográfico, sino es el Cielo. 

  • Dios ha estado en reposo desde el séptimo día de la creación, en Cristo, nosotros nos unimos a él en el Sabbat eterno. (v.4)

  1. La Palabra, nuestra guía al reposos (4:12-13)
  • En esta sección el autor nos recuerda del rol de la Palabra de Dios en la perseverancia del creyente. 

  • La Palabra de Dios es viva y nos da vida.  (v.12)

  • Cuando nos sometemos a la Palabra con humildad y no la vemos con sospecha, no solo estamos leyendo la Palabra, sino que la Palabra nos lee a nosotros. (v.13)

  1. Jesus como Sumo Sacerdote (4:14-16)
  • En la próxima sección vamos a hablar del tema del Sacerdocio de Cristo en más detalle, pero el autor introduce de nuevo el tema al cerrar el capítulo 4. 

  • Jesus es nuestro Sumo Sacerdote y como tal no es un sacerdote lejano, sino un sacerdote que se identifica con nuestras flaquezas y nuestras tentaciones. Por lo que podemos acercarnos a él sin temor a ser rechazados. 


IV. Sacerdote 5-7 – Sumo sacerdote superior.

Al final del capítulo 4, el autor introdujo el tema del sumo sacerdocio de Cristo. En los próximos tres capítulos va a desarrollar el tema. En la primera parte del capítulo 5 va a demostrar las características que califican a Cristo como sumo sacerdote (5:1-10). En la segunda parte del capítulo 5 y parte del capítulo 6, el autor nos va a dar otra advertencia (5:11-6:12). Y luego en el capítulo 7 va a comparar  Jesucristo con Melquisedec como rey y sacerdote. 

 

  1. Los requisitos del Sumo Sacerdote (5:1-10)
  • El Sacerdote debía ser humano. Es por eso que la encarnación fue necesaria. 

  • El sacerdote debía experimentar debilidad para identificarse con la congregación. Jesucristo, en su carne, experimentó la tentación de la carne por lo que se identifica con nosotros, sin embargo él nunca pecó. 

  • El sacerdote debía ser llamado. En el versículo 4, el autor nos dice que “Nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios…”

  1. Tercera Advertencia: Maduren 5:11-6:12- Crezcan en la fe.
    El peligro de la inmadurez espiritual (5:11-6:3)
  • En este pasaje, antes de explicar el orden de Melquisedec, el autor hace una advertencia a los lectores. Dice “dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez…”.

  •  La inmadurez espiritual es el resultado de una fe pasiva. Como cristianos debemos  crecer en nuestro conocimiento de Cristo y ahi es donde recibimos “todo cuanto concierne la vida y la piedad” como nos dice Pedro. 

  1. La inmadurez puede llevar a la apostasía (6:4-8)
  • La inmadurez espiritual no lleva solo a una fe mediocre sino que puede llevar a la apostasía al demostrar que nuestra fe nunca fue real.

  • Según el autor, es posible conocer las cosas de Dios y aún participar en la iglesia sin ser creyentes verdaderos. Por eso el autor nos advierte de nuevo que no seamos pasivos y apáticos en nuestra fe si no que perseveremos y crezcamos en el conocimiento de Cristo y su palabra. 

  • Este pasaje no significa que el creyente pueda perder su salvación, sino la falta de crecimiento puede ser evidencia de una fe muerta. 

  1. El fruto como evidencia de salvación (6:9-12)
  • En estos versículos el autor apunta a los lectores a ver el fruto de su vida. A los hebreos les dice que su fruto es evidencia de las cosas mejores que pertenecen a la salvación. 

  • Al resaltar que estas cosas si pertenecen a la salvación está aclarando que en los versículos 4-8 no está diciendo que se pueda perder la salvación

  1. El Ancla del alma (6:13-20)
  • La Promesa de Dios. (vv.13-15). El autor nos recuerda a Abraham por dos motivos. Primero para recordarnos su ejemplo, Abraham creyó las promesa de Dios y le fue contado por justicia. Segundo, la introducción de Abraham en la carta sirve para preparar el camino a la discusión de Melquisedec. 

  • Las promesas de Dios sirven como ancla de nuestra alma ya que aun cuando nosotros fallamos y somos infieles, las promesas de Dios permanecen. 

  • El Juramento de Dios (vv.16-18). Dios no solo hizo una promesa a Abraham sino también hizo un juramento para los “herederos de la promesa”. De esta manera, nuestro Dios inmutable, se ató a sí mismo con un juramento inquebrantable. 

  • El Hijo de Dios (vv.19-20). No solo tenemos una promesa y un juramento sino también tenemos a Jesús como nuestro precursor quien está ya en el cielo y nos invita a que lo sigamos. 

  1. Jesús y Melquisedec (7:1-10)
  • Melquisedec como figura histórica. En Génesis 14:18-20 vemos por primera vez el nombre de Melquisedec. Moisés presenta a Melquisedec como el rey de Salem (que eventualmente sería Jerusalem).

     

  • Melquisedec como tipo de Cristo. Melquisedec era sacerdote del Dios Altísimo (v.1) y al mismo tiempo era rey (v.2). Melquisedec es un personaje “eterno”. Esto no significa que fuera inmortal o que no tuviera padre y madre, sino que su rol en la Biblia fue tan corto que da la impresión de ser “eterno”.

     

  • El orden de Melquisedec es superior al orden levítico. Melquisedec bendijo a Abraham en Génesis 14 por lo que bendijo indirectamente a los levitas como descendientes de Abraham. Abraham también dio su diezmo a Melquisedec lo cual pone a Melquisedec en una posición de autoridad sobre los levitas (v.7). 

  1. Jesús como Sumo Sacerdote (7:11-28)
  • Jesús como rey y sacerdote (vv.11-14). En el sacerdocio levítico, solo quienes fueran descendientes de Aarón de la tribu de Levi podían ser sacerdotes. De la misma manera, los reyes de Israel eran descendientes de la tribu de Judá. Jesucristo tiene una posición única como rey y sacerdote (cuando Saúl trató de ser rey y actuar como sacerdote, Dios lo condenó).

     

  • Jesús como Sacerdote Eterno (vv.15-19, 23-25). Los sacerdotes levitas en el Antiguo Testamento eventualmente morían y eran reemplazados, el sacerdocio de Jesús es eterno e inmutable (v.23). Como sacerdote eterno, Jesus intercede por nosotros por la eternidad.

     

Jesús como Sacerdote Perfecto (vv.26-28). Los sacerdotes levitas eran pecadores por lo que tenían que ofrecer sacrificios por sus propios pecados. Jesucristo vivió una vida de perfección por lo que se ofreció como sacrificio perfecto

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